El golpe letal al turismo cubano: la crisis de combustible que paraliza la isla
- Equipo Canal País
- hace 45 minutos
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El turismo cubano enfrenta hoy uno de los mayores reveses de su historia reciente. La escasez crítica de combustible de aviación (jet fuel) ha dejado a la isla sin capacidad para sostener su conectividad aérea internacional, provocando un impacto directo y devastador en el principal motor de ingreso de divisas del país.

La confirmación oficial de que Cuba no podrá abastecer combustible en sus aeropuertos internacionales hasta, al menos, el 11 de marzo ha encendido las alarmas en toda la industria turística. La consecuencia es inmediata: menos vuelos, menos turistas y más incertidumbre, en plena temporada alta.
Sin vuelos, no hay turismo
El turismo en Cuba depende casi exclusivamente del transporte aéreo. La falta de jet fuel ha obligado a aerolíneas internacionales a suspender operaciones o rediseñar rutas con escalas técnicas fuera de la isla, encareciendo costos y reduciendo frecuencias.
Compañías clave como Air Canada, uno de los mayores emisores de turistas hacia Cuba, han cancelado vuelos, mientras otras aerolíneas europeas y americanas operan bajo esquemas excepcionales, con itinerarios menos competitivos y mayor complejidad logística.
Para el viajero internacional, el mensaje es claro: Cuba deja de ser un destino confiable en términos de acceso, justo cuando el Caribe compite intensamente por cada flujo turístico.
Hoteles vacíos, operaciones cerradas
La contracción aérea ha generado un efecto dominó en tierra:
Hoteles cerrando temporalmente para reducir consumo energético.
Complejos turísticos operando con ocupaciones mínimas, incluso en destinos emblemáticos como Varadero y La Habana.
Reprogramaciones masivas de reservas y cancelaciones de última hora por parte de turoperadores internacionales.
El turismo, que ya venía debilitado, pierde así su capacidad de traccionar empleo, consumo y entrada de divisas, golpeando tanto al sector estatal como al incipiente ecosistema privado vinculado a hospedaje, gastronomía y transporte.
Una industria sin margen de resistencia

La crisis llega en el peor momento. En 2025, Cuba cerró el año con niveles de visitantes muy por debajo de la era pre-pandemia, sin haber logrado una recuperación sólida. La falta de combustible elimina cualquier posibilidad de rebote a corto plazo.
Menos turismo implica menores ingresos fiscales y en divisas.
Se restringe la capacidad de importar alimentos, insumos y energía.
Aumenta la presión sobre una economía ya afectada por inflación, déficit y apagones prolongados.
En términos prácticos, el turismo —último gran sostén económico— queda virtualmente paralizado.
Impacto más allá de Cuba: el reordenamiento del Caribe
La crisis cubana no ocurre en aislamiento. La caída de su conectividad genera un reordenamiento inmediato de los flujos turísticos en el Caribe:
Destinos alternativos absorben parte de la demanda desviada.
Se refuerza la percepción de riesgo operativo para la isla frente a otros mercados más estables.
Turoperadores y aerolíneas reconfiguran estrategias regionales, reduciendo exposición a Cuba.
En un mercado donde la estabilidad logística es clave, Cuba pierde competitividad estructural como destino turístico.
La crisis de combustible no es solo un problema energético: es un golpe letal al turismo cubano. Sin vuelos, sin certeza operativa y con hoteles cerrando en temporada alta, la isla enfrenta una de las mayores amenazas a su modelo económico de las últimas décadas.
Mientras otros destinos del Caribe consolidan su recuperación, Cuba queda atrapada en una tormenta perfecta donde la falta de energía se traduce en la ausencia de turistas, ingresos y perspectivas de corto plazo. El turismo, históricamente su tabla de salvación, hoy es también el reflejo más visible de la magnitud de la crisis. —CanalPaís Negocios | Turismo, Economía & Caribe
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