Aquí se le dice “monte y culebra” a esos lugares que todavía son inhóspitos, donde no hay nada más que vegetación y la naturaleza parece imponerse por completo. Y así fue mi primera vez en Larimar City & Resort. Llegué hasta ese lugar invitada a conocer en terreno lo que, en una presentación previa, ya me había parecido alucinante. Pero una cosa era ver la idea proyectada y otra muy distinta era estar ahí, caminando el origen mismo de lo que recién comenzaba.